Durante los últimos decenios, los precios de las materias primas producidas en estos países (café, cacao, maíz, plátano, etc.) han ido cayendo de forma implacable y sostenida. Pero en cambio, los precios de las maderas tropicales se han incrementando de forma inversa. Es lógico, la madera es cada vez es más escasa y su demanda crece año tras año. Los estudios de la FAO* indican que esta tendencia se mantendrá a corto, mediano y largo plazo.
Pero la realidad económica de los pobladores del trópico les impide escapar de su ciclo de subsistencia, del hoy para mañana. Por esto hacen falta iniciativas que contribuyan a romper esta dinámica, impulsando la recuperación de áreas boscosas y la gestión forestal sostenible.
Nuestro programa trabaja en la región amazónica del Perú, con poblaciones en situación de extrema pobreza ubicadas en zonas de gran riqueza ecológica.
Las familias beneficiarias reciben apoyo técnico y económico durante los tres primeros años de su actividad forestal. Estos tres años son los más críticos, puesto que hace falta un importante esfuerzo económico y laboral para producir los plantones, preparar los terrenos, plantar los árboles y mantener las parcelas en óptimas condiciones para su crecimiento.
Este esfuerzo no se vería recompensado hasta el cabo de unos cuántos años si no fuera por el pago inicial que reciben anualmente por su contribución a la captación de carbono, del CO
2 que los árboles irán captando de la atmósfera y que quedará retenido en forma de biomasa.